Un tradición que ha ido en aumento entre los católicos que viven en el Distrito Nacional es la de visitar a las distintas parroquias, donde el área de adoración del Santísimo es decorada de manera especial por los feligreses, quienes, además, organizan rondas de oración encabezadas por las distintas comunidades que pertenecen a cada parroquia.
Algunas parroquias organizan tours con autobuses, para que sus feligreses visiten los monumentos de adoración que se levantan decorados con esmero. Este año la naturaleza fue el elemento predominante en la decoración. Tanto en la Catedral Primada de América, donde el área del Santísimo se convirtió en un jardín, hasta iglesias como El Buen Pastor o La Casa de la Anunciación.
El recorrido de los feligreses que se inicia el Jueves Santo en la noche, tras la tradicional ceremonia del lavatorio de los pies, se conoce como “La visita a los siete monumentos eucarísticos”. Es una forma de peregrinar con Cristo en su sufrimiento. La costumbre es visitar siete iglesias recordando así el último día de la vida terrestre de Jesús cuando fue llevado violentamente a siete lugares diferentes: El Huerto de Getsemaní, La casa de Anás, La casa de Caifás, el Palacio de Poncio Pilatos, El Palacio de Herodes y la casa de Pilatos
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