En la historia del Club Atlético Licey se registra un capítulo de desprendimiento y pasión que sucedió con el despertar romántico, en el verano de 1951, de lo que es hoy la Liga de Béisbol Profesional otoño invernal.
Un grupo de damas y colaboradores se lanzó a las calles y gradas del estadio La Normal, “macuto” en manos, a colectar dinero para el pago de los jugadores, que al final se consagraron como campeones.
De ahí surgió un grupo emblemático que lo ha acompañado siempre en su glorioso discurrir y que parece ser de pertenencia exclusiva en los anales del béisbol de la República Dominicana, el Caribe y más allá: la Rama Femenina de los Tigres del Licey.

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